Mª Trinidad García Leiva & Luis A. Albornoz (2020). International Journal of Cultural Policy. DOI: 10.1080/10286632.2020.1769614
Con la revisión de la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual en 2018 la Unión Europea ha dado un paso firme para imponer la lógica de las cuotas a los catálogos de los proveedores de servicios de vídeo bajo demanda. El artículo persigue analizar las implicaciones potenciales de este cambio, en relación con el modo en que la promoción de las obras europeas se ha implementado hasta el momento, dado que varias observaciones pueden hacerse a la luz de la mencionada revisión. Se sostiene que más interesante que la obligación de cumplir con una cuota, definida por el origen geográfico de las obras audiovisuales, es hacer que los proveedores de servicios audiovisuales bajo demanda formen parte de cada sistema nacional de financiación y producción audiovisual, ya sea mediante contribuciones financieras directas o indirectas. Se concluye, de hecho, que las obligaciones indirectas pueden ofrecer un mayor margen de maniobra que contribuya a una mejor definición de las decisiones de política pública.
Idioma: Inglés.
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Este artículo reflexiona sobre la centralidad que en las últimas décadas ha adquirido la noción de diversidad vinculada al funcionamiento de las industrias culturales; hecho constatable, por ejemplo, en la aprobación de la Convención de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural en 2005. Asimismo, ofrece una aproximación sobre cómo entender la diversidad en/de las industrias culturales. Y finaliza registrando tanto los viejos debates que dieron lugar a la actuación de los Estados en materia de cultura y comunicación, como los nuevos desafíos a los que se enfrentan hoy las políticas públicas de cara a la digitalización integral de bienes y servicios culturales.